Ajuste a la baja ante mayor oferta y competencia
Mérida, Yucatán – 23 de enero de 2026 – El turismo en Yucatán mantuvo su estabilidad durante 2025, pero el sector hotelero registró un retroceso moderado en sus principales indicadores, según datos dados a conocer por la Asociación Mexicana de Hoteles en Yucatán (AMHY).
La ocupación promedio estatal se ubicó en 55%, lo que representa una caída de cinco puntos porcentuales respecto al 60% alcanzado en 2024.
El presidente de la AMHY, Juan José Martín Pacheco, destacó que, pese a esta disminución, el resultado se considera razonable en un entorno marcado por el incremento sostenido de la oferta hotelera, que eleva la competencia por los mismos flujos de visitantes.
En total, el análisis abarcó 106 establecimientos (seis más que el año previo), con una capacidad conjunta de 5,984 habitaciones.Mérida consolida su liderazgo, pero también cede terreno
La capital yucateca siguió siendo el motor principal del turismo estatal, con una ocupación del 56% (seis puntos menos que el 62% de 2024). Estas cifras provienen de una muestra de 80 hoteles que suman 5,215 cuartos.
En contraste, el resto del estado promedió 45% (cuatro puntos por debajo del 49% anterior), basado en 26 propiedades con 769 habitaciones.
Destinos coloniales resisten mejor la presión
Entre los puntos más resilientes destacan los Pueblos Mágicos y el corredor de ciudades históricas. Valladolid se posicionó como el segundo destino más fuerte del estado, con 55.70% de ocupación, mientras que Izamal alcanzó 54.93%, impulsado por el interés en el turismo cultural y de pernocta en entornos patrimoniales.
Estos niveles se acercan notablemente a los de Mérida, demostrando una capacidad de atracción sostenida.Por el contrario, las zonas de sol y playa promediaron apenas 40%, y el área cercana a Chichén Itzá registró el indicador más bajo del año: 30.72%.
Este desempeño más débil en destinos de sol y arqueología contrasta con la fortaleza relativa de las ciudades coloniales.Expansión de la oferta explica el ajuste general
El balance anual confirma un patrón claro: mayor número de habitaciones disponibles en la región genera una redistribución de la demanda, lo que presiona a la baja los porcentajes de ocupación.
Aunque el sector no enfrenta una crisis, el crecimiento de la infraestructura hotelera —y la competencia informal— obliga a una readaptación constante.La AMHY enfatiza que Yucatán mantiene una base turística sólida, con Mérida como ancla principal y los destinos históricos mostrando buena capacidad de respuesta.
Texto: Inés Osorio Aguiar
