Las polémicas obras del Tren Maya de carga han sumado un nuevo y peligroso capítulo a su historial de negligencias. Tras meses de señalamientos por la destrucción de vestigios arqueológicos, la invasión de propiedades comunales y el desmonte indiscriminado de vegetación que aniquila la fauna local, ahora la estupidez operativa del personal a cargo puso en riesgo la vida de cientos de personas.
Este martes, la falta de pericia y el descuido absoluto del personal de la Secretaría de la Defensa Nacional que maneja la maquinaria pesada en este proyecto resultaron en la ruptura de un ducto de gas natural a la altura del kilómetro 13 de la carretera federal Mérida–Tetiz, en el municipio de Hunucmá.
Los hechos de una negligencia anunciada:
Durante maniobras con maquinaria pesada, se dañó accidentalmente una línea del gasoducto que abastece a una empresa de la zona.
El impacto provocó una nube de gas que obligó al cierre total de la circulación vehicular.
La emergencia movilizó a bomberos de la SSP, Guardia Nacional y Protección Civil (Procivy) para contener el riesgo.
El operativo coordinado logró controlar la fuga en aproximadamente 10 minutos, evitando una tragedia mayor.
El costo de la improvisación
Es inaudito que, en una zona con infraestructura crítica claramente señalizada, el personal ejecute movimientos de tierra con tal nivel de estupidez y falta de planeación. El reporte al 9-1-1 confirmó que el daño fue directo a la línea que alimenta la industria local.
Afortunadamente, el despliegue de paramédicos y unidades de apoyo no reportó personas lesionadas. Sin embargo, la vialidad permaneció bajo estricta supervisión técnica mientras se reparaba el desastre provocado por la impericia. Este incidente es un recordatorio de que, cuando la urgencia política supera a la planeación técnica, la seguridad de los yucatecos queda en manos de la incompetencia.
